¿No te ha ocurrido alguna vez al conocer a alguien, aparentemente bondadoso, amistoso o inocente, que has detectado en su persona algo en contradicción con todo lo anterior?.¿O al contrario?. Quizás una mirada, un gesto o una palabra han alertado a tu inconsciente, disparado tu intuición, para sumergirte en la dura batalla de la duda entre lo oculto que captas y la aparente realidad. Y puede que, contra el infierno de la duda, sólo te haya quedado esperar a que los hechos confirmen o desmientan uno de los supuestos… o los dos, si ocurre.
Porque sabes que a veces los dictados de la intuición tienen interferencias subjetivas a causa de las propias emociones, deseos o prejuicios, pero también sabes que la realidad que se nos muestra, tampoco es a veces la real en este carnaval mundo caníbal, dónde las máscaras no sólo sirven para aparentar lo que los demás quieren ver o lo que no se es, sino para ocultar nuestro lado más oscuro o luminoso... o protegerlo.