
¿Qué tienen estos pequeños felinos para transmitirnos tanto, y tan bueno? Su suavidad, su simple presencia, su inocente picardía, su cariño y ternura, su gran compañía, su increíble mirada... Lejos de verlos como un problema, para muchísimas personas los gatos son un tesoro que enriquece sus vidas con toneladas de felicidad.
Como le ocurre al Principito con su rosa, también cada uno de nosotros podemos vivir una historia única con nuestro gato. Todo depende de nuestra capacidad de amar, porque el gato siempre está ahí esperándonos para iniciarla o, por qué no, para continuarla donde tristemente la dejáramos un día.
La conexión entre el gato y nosotros va de sentimientos, de ese misterioso lugar del que tanto y, a la vez, tan poco conocemos. Ocurre allí donde cada historia es irrepetible y difícil de definir con las palabras. ¿Y a ti, la vida te llevó al reino del amor de la mano o, mejor, de la patita de tu adorado gato del alma?
La ciencia quiere entender el amor
La ciencia ha intentado comprender esta magia. Ha querido entrar en esta cuestión y en numerosos estudios ha concluido que los gatos hacen la vida más feliz a las personas.
Así, muchas investigaciones consideran que tener gato en casa atrae la felicidad a nuestro hogar y esponja nuestro corazón de amor. No es necesario ser personas solitarias, hurañas o haber compartirdo nuestra vida con ellos para sentir apego, como les ocurre a tantos ancianos en las residencias.
Los gatos son sus mejores amigos, en ocasiones su única compañía, y los quieren horrores. Pero no sólo ocurre en estas situaciones. Si los gatos saben ganar nuestro corazón es por miles de razones, esas razones del corazón que la razón no sabe. En ocasiones basta un momento, un sólo instante para que se produzca el flechazo.