
Al ser tú la única responsable de tus resultados, no debes permitir que otras personas abusen de tu buena voluntad. Hay muchas veces que decimos sí cuando realmente queremos decir no. Aprende a decir no de buenas maneras cuando realmente no quieras o no puedas hacerte cargo de lo que te piden.
Por otro lado haciendo esto, evitarás luego esas decepciones que no sirven para nada, como cuando esperas que la persona a la que ayudaste, te ayude a ti y no lo hace. No te servirá de nada patalear y sentirte mal. Podrás pensar que es mala persona y lo que quieras, pero con eso no vas a conseguir nada, perderás tu tiempo y tus energías.
No permitas que cualquiera pueda hacerte perder los estribos, y menos cualquier desconocido como alguien por la calle que nos toca el claxon y ya nos pone de mal humor. Si te das cuenta estás permitiendo que cualquier desconocido te saque de quicio.
Para seguir adelante te basta con tu persona
El apego a las cosas materiales y el miedo a perderlas te puede limitar más de lo que crees.
Las cosas materiales aquí se quedan, y aunque te sirvan para disfrutar y te guste tenerlas, pero para seguir adelante y continuar con tu vida, no las necesitas. Lo que sí necesitas es tu mente y tu cuerpo.
Tenerlas está bien, pero no tengas miedo a perderlas, siempre se puede volver a empezar. Mientras tengas vida puedes seguir luchando.