
La salud del cuerpo depende de la salud y del equilibrio del alma. La
infelicidad y la enfermedad surgen porque el ser humano se degenera, porque confundido y desesperado se pierde en la miseria y en la degradación.
En esta angustia, vivir espiritualmente, que sencillamente es ser consciente y obrar apropiadamente, respetando las leyes de la Naturaleza, disuelve el egoísmo,erradica la enfermedad y nos llena de salud, de bienestar y de paz.
Se puede estar sano, delgado y vibrante. Esto lo realiza cada cual a su
propio ritmo, sabiendo que hasta el más mínimo cambio tiene su influencia positiva sobre la energía, la salud y el bienestar. "Estar bien" es una prerrogativa del ser humano superior. En realidad no existen "enfermos", sino
personas que necesitan conocimiento para equilibrarse en sus dimensiones física, emocional, mental, espiritual y social. Cuando se equilibran y armonizan estos diferentes planos, reflejan la salud, la buena forma, la integridad y el bienestar
