
Allá donde la tierra besa el cielo...en el horizonte donde todo se mezcla...donde
el rojo del ocaso debora el azul profundo de la vida...a ese lugar se dirigía mi
mirada...lo veia tan lejano...tan distante, como si fuera imposible alcanzarlo
antes de que este tiempo se acabe...sin embargo ese era mi destino final...allí
el ángel estaría aguardando por mí para buscar en sus ojos las respuestas que
necesito...para llenar el vacío de una vida de eterno peregrinar...el pasado era
un inmenso océano de aguas oscuras que mojaba las orillas de mi presente...que
trataba de ahogar las esperanzas del futuro...y fue al llegar justo al punto
medio de mi travesía cuando lo ví...enclavado en un promontorio debajo de la
contelacion de Alción...se hallaba el prisma de la vida...me acerqué lentamente y, y
me detuve delante de él...en ese momento mi cuerpo irradió una luz de suprema blancura...que atravesó el prisma refractándose en miles de pequeños rayos menores...todos ellos de colores diferentes...alli estaban presentes todos los matices de mi vida...la multiplicidad cromática de mi esencia...todo estaba allí...
unido y separado al mismo tiempo...los rojos con su gama de tonalidades
representaban mis odios...mi dolor espiritual...mi intolerancia...cuantas veces
negamos esas manifestaciones sin saber que viven dentro nuestro...del azul al
verde las esperanzas...deseos e ilusiones se sucedían equilibrando la balanza de
mis pasiones...el prisma me revelaba que todo estaba allí dentro...que todo se
mezclaba..que todo irremediablemente se manifestaba...entonces volví a pensar en
el ser sin rostro y busque sus ojos mostrándole los colores de mi mundo
interior...para que con su poder infinito realzara los verdes, los azules...que
revitalizara la esperanza...para poder seguir adelante...
