"Hijo mío, ya te he hablado mucho de la mente del hombre y del espíritu divino que vive dentro de la mente, pero ahora permíteme acentuar el que la autoconciencia es una realidad. Cuando un animal desarrolla una conciencia de sí mismo, se convierte en un hombre primitivo. Esta evolución deriva de una coordinación de funciones entre la energía impersonal y la mente capaz de concebir el espíritu, y es este fenómeno el que justifica el otorgamiento de un punto focal absoluto para la personalidad humana: el espíritu del Padre celestial.
"Las ideas no son tan sólo un registro de las sensaciones. Las ideas son sensaciones más las interpretaciones reflexivas del yo personal; y el yo es más que la suma de las sensaciones. Comienza a haber un acercamiento a la unidad en un yo evolutivo, y esa unidad se deriva de la presencia residente de una parte de la unidad absoluta que activa espiritualmente a esa mente autoconsciente de origen animal.
"Los animales no podrían poseer una autoconciencia temporal. Los animales poseen una coordinación fisiológica de la asociación del reconocimiento de los sensaciones y la memoria de éstas, pero ningún animal experimenta aquel reconocimiento de las sensaciones que discierne su significado ni muestra aquella asociación de estas experiencias físicas combinadas que ve su propósito, tal como se manifiesta en las conclusiones de las interpretaciones humanas inteligentes y reflexivas. Y este hecho de una existencia autoconsciente, asociado con la realidad de su subsecuente experiencia espiritual, constituye al hombre como un hijo potencial del universo y prefigura su alcance final de la Suprema Unidad del universo.
"Pero el yo humano no es meramente la suma de estados de conciencia sucesivos. No habría, sin el funcionamiento eficaz de un clasificador y asociador de la conciencia, unidad suficiente para justificar la designación de un yo. Tal mente no unificada difícilmente podría alcanzar los niveles de conciencia que pertenecen al estado humano. Si las asociaciones mentales en la conciencia fueran simplemente un accidente, exhibiría la mente de todos los mortales las asociaciones incontroladas y al azar de ciertas fases de locura mental.
"Una mente humana construida tan sólo sobre la base de la conciencia de las sensaciones físicas, no podría alcanzar nunca los niveles espirituales; este tipo de mente material carecería totalmente de valores morales y del sentido de orientación dominado por el espíritu que es tan esencial para lograr una unidad armoniosa de la personalidad en el tiempo, y que es inseparable de la supervivencia de la personalidad en la eternidad.
"La mente humana comienza desde muy temprano a manifestar cualidades que son supermateriales; el intelecto humano verdaderamente reflexivo no está completamente sujeto a las limitaciones del tiempo. Que los individuos difieran tanto en su actuación en la vida, indica, no sólo las variables dotes hereditarias y las diferentes influencias del medio ambiente, sino también el grado de unificación que el yo ha logrado con el espíritu residente del Padre, la medida de la identificación del uno con el otro.
"La mente humana no soporta bien el conflicto de una doble lealtad. Es un peso muy grande para el alma sufrir la experiencia de esforzarse por servir al bien y al mal a la vez. La mente supremamente feliz y eficazmente unificada es aquella dedicada por entero a hacer la voluntad del Padre celestial. Los conflictos no resueltos destruyen la unidad y pueden dar lugar a la dislocación de la mente. Pero el carácter de supervivencia del alma no se alimenta intentando asegurar la paz mental a cualquier precio, abandonando nobles aspiraciones o comprometiendo ideales espirituales; más bien tal paz se alcanza por la afirmación decidida del triunfo de lo que es verdadero, y esta victoria se logra venciendo el mal con la poderosa fuerza del bien." (1479.6) 133:7.6
Documento 112
La Sobrevivencia de la Personalidad
(1225.1) 112:0.1 LOS planetas evolucionarios son las esferas del origen humano, los mundos iniciales de la carrera mortal ascendente. Urantia (planeta Tierra) es tu punto de partida; aquí tú y tu Ajustador del Pensamiento divino os combináis en una unión temporal. Has recibido el don de una guía perfecta; por lo tanto, si corres la carrera del tiempo con sinceridad y ganas la meta final de la fe, la recompensa de las edades será tuya; estarás eternamente unido con tu Ajustador residente. Allí empezarás tu vida real, la vida de ascensión, de la cual tu estado mortal presente es tan sólo el vestíbulo. Luego comenzaréis vuestra misión exaltada y progresiva como finalistas en la eternidad que se extiende ante vosotros. Y a través de todas estas edades y etapas sucesivas de crecimiento evolucionario, existe una parte de ti que permanece absolutamente inalterada, y ésa es la personalidad —la permanencia en presencia del cambio.
(1225.2) 112:0.2 Aunque sería presuntuoso intentar definir la personalidad, puede resultar útil un recuento de algunas de las cosas que se conocen sobre la personalidad:
(1225.3) 112:0.3 1. La personalidad es esa cualidad en la realidad donada por el Padre Universal mismo o por el Actor Conjunto, que actúa en nombre del Padre.
(1225.4) 112:0.4 2. Cualquier sistema viviente de energía que incluya la mente o el espíritu, puede recibir este don.
(1225.5) 112:0.5 3. No está totalmente sujeta a las cadenas de la causación antecedente. Es relativamente creadora o cocreadora.
(1225.6) 112:0.6 4. Cuando la reciben las criaturas materiales evolucionarias, hace que el espíritu anhele el dominio de la energía-materia a través de la mediación de la mente.
(1225.7) 112:0.7 5. La personalidad, aunque no tiene identidad, puede unificar la identidad de cualquier sistema viviente de energía.
(1225.8) 112:0.8 6. Tan sólo revela respuestas cualitativas al circuito de personalidad, en contraste con las tres energías que muestran respuestas tanto cualitativas como cuantitativas a la gravedad.
(1225.9) 112:0.9 7. La personalidad es inalterable en presencia del cambio.
(1225.10) 112:0.10 8. Puede dar un don a Dios: dedicación del libre albedrío a hacer la voluntad de Dios.
(1225.11) 112:0.11 9. Se caracteriza por la moralidad —consciencia de la relatividad de las relaciones con otras personas. Discierne los niveles de conducta y discrimina selectivamente entre ellos.
(1225.12) 112:0.12 10. La personalidad es única, absolutamente única: es única en el tiempo y en el espacio; es única en la eternidad y en el Paraíso; es única cuando se la recibe como don —no hay duplicados; es única durante cada momento de la existencia; es única en relación a Dios —él no tiene favoritos, pero tampoco las suma entre sí, porque no son sumables —son asociables pero no totalizables.
(1226.1) 112:0.13 11. La personalidad responde directamente a la presencia de otras personalidades.
(1226.2) 112:0.14 12. Es la cosa singular que se puede agregar al espíritu, ilustrando así la primacía del Padre en relación con el Hijo. (La mente no necesita ser agregada al espíritu).
(1226.3) 112:0.15 13. La personalidad puede sobrevivir a la muerte mortal con identidad en el alma sobreviviente. El Ajustador y la personalidad son inalterables; la relación entre ellos (en el alma) no es sino cambio, evolución continuada; y si este cambio (crecimiento) cesara, el alma cesaría.
(1226.4) 112:0.16 14. La personalidad es consciente en forma única del tiempo, y esto es algo distinto de la percepción del tiempo que tienen la mente o el espíritu.