Querido Dios:
hoy quería escribirte una carta para hacerte saber mi sentir,pero al intentar escribir
las primeras palabras mis lágimas no me dejaron continuar,porque el dolor a veces es
demasiado fuerte,y no salen las palabras; pero Dios también es experto enjugando
lagrimas.... Y El te dice hoy: Llora, llora hasta que te arranques del Alma todo dolor
porque te aseguro que ni una sola de tus lágrimas se perderá.