GUERRA DE VERSOS
Cuatro versos separan
al Soneto de la Décima.
Compiten por encontrar
formas de expresión completa.
Con una bandera blanca,
llega la Prosa Poética.
Pero el Soneto y la Décima,
cual modelos luciendo
nuevos diseños en pasarela,
muestran bóvedas y ángulos
de su fisionomía.
Exhibiendo sus ritmos y cadencias,
buscan poder lucir sus simetrías.
¡ Pobres versos...!
Prisioneros de un formato
que como un ajustado corpiño,
no les permite respirar en libertad.
Mientras tanto...
Buscando su propio espacio,
la Prosa Poética,
une palabras
al ritmo de plumas de avestruces
cayendo suavemente en un día
en el que la brisa
acompasa todo lo que cruza
su sutil atmósfera.
Y buscando soporte,
encuentran balancín de un columpio
hace tiempo olvidado
y sólo mecido
por manos fantasmales...
Cual palomas en vuelo hacia el amanecer,
así;
en libertad,
las palabras encuentran su máxima expresión
creando versos nuevos
y libres de ataduras.
Arriba;
en la parte más alta de la bóveda celeste,
la bandera blanca,
ondeando en el viento,
proclama que desea los estilos aunar.
Y tres gaviotas blancas
que cruzan por los cielos,
se hacen eco del deseo
y escriben con sus alas
la palabra LIBERTAD