
Se trata de las renuncias...una vez que logras la primera de las renuncias, has hallado la paz interior, porque es la renuncia a la voluntad propia...puedes trabajar en esto, absteniéndote de hacer algo que no sea bueno, hacia lo cual te sientes motivado, ¡pero nunca lo suprimas...si estás impulsado a hacer o decir una cosa poco amable, siempre puedes pensar en algo bueno...deliberadamente da un vuelco y usa esa misma energía para decir o hacer una cosa buena...esto funciona.
La segunda es la renuncia al sentimiento de separación...comenzamos sintiéndonos muy separados y juzgando todo en relación a nosotros como si fuéramos el centro del universo...aún después de lograr un mejor conocimiento intelectual, seguimos juzgando las cosas de esa manera...en realidad, por supuesto, todos somos células en el cuerpo de la humanidad...no estamos separados de nuestros congéneres humanos... todo forma una totalidad, es sólo desde ese punto de vista más elevado que puedes comprender lo que es amar a tu prójimo como a ti mismo...desde ese punto de vista más elevado emerge sólo una manera realista de trabajar, y ésa es por el bien de la totalidad...mientras sigas trabajando por tu pequeño yo egoísta, eres sólo una célula en contra de todas las otras células, y estás bastante lejos de la armonía... mas tan pronto como comienzas a trabajar en pro del bien de la totalidad, te encuentras en armonía con todos tus congéneres humanos...ves, es la manera fácil, armoniosa, de vivir.
Luego está la tercera renuncia, y ésta es la renuncia a todos los apegos...las cosas materiales han de ser puestas en su debido lugar... están ahí para ser usadas, está bien usarlas...para eso están ahí...pero cuando han rebasado su utilidad, debes estar presto a renunciar a ellas, y quizás pasarlas a alguien que las necesite...cualquier cosa a la cual no puedas renunciar cuando ha rebasado su utilidad, te posee... y en esta era materialista muchísimos de nosotros estamos poseídos por nuestras posesiones...no somos libres.
Existe otro tipo de posesividad...tú no posees a ningún otro ser humano, no importa cuán íntima sea tu relación con ese otro...ningún esposo posee a su esposa...ninguna esposa posee a su esposo...ningún padre posee a sus hijos...cuando creemos que poseemos a las personas, tenemos la tendencia a dirigir sus vidas y de ahí surge una situación en extremo inarmoniosa...sólo cuando nos damos cuenta de que no los poseemos, que ellos tienen que vivir de acuerdo a sus propias motivaciones internas, es que dejamos de tratar de dirigir sus vidas, y entonces descubrimos que somos capaces de vivir en armonía con ellos.

