Hola frecuencias¡¡
quiero compartir con ustedes un fragmento del libro Feria Madre
fuente:Feria Madre (Novela por entregas)
¨Y comenzó un extraño ritual de libertad. Danzaba frenéticamente en torno de la hoguera, y la avivaba con los mil y más libros que reposaban en las estanterías. Al irse incendiando, el humo que brotaba, junto con las llamas, creaban alucinantes formas de los dioses descritos, como si huyeran del fuego abrasador de sus páginas. En oleadas de luz y sombras, de humo y llamas, parecía condensarse la figura del dios emergiendo en el esplendor de su gloria, en sus actos extremos de crueldad, en sus gestas más heroicas y populares, con fauces abiertas amenazantes, en actos de bondad algunos, para luego desvanecerse y dar espacio a otros dioses, horrendos la mayor de las veces, de crueldad indescriptible muchos de ellos, pero siempre signados de extremo poder. Los había alados, cuerpos humanos con cabeza de bestias, cuerpos de bestia con cabeza humana, en su totalidad humanos unas veces y otras totalmente bestiales, inmensamente bellos algunos, otros de indescriptible fealdad, y los había hasta invisibles signados con huellas de vacío. Al arder las sacras páginas, las letras parecían desprenderse y formar figuras de los dioses descritos que se fundían con los girones de humo y fuego brotando de la llama y se condensaban en inenarrables figuras, unas de mil cabezas, otras de mil brazos, amenazadoras unas, consoladoras otras, parecían cobrar poderosa vida y luego se deshacían en puntos de luz que pronto se apagaban. También brotaban imágenes grotescas de la mente del poseído, por entre su enmarañada cabellera, se unían a las sombras brotadas de las llamas y las páginas. Parecía que una turbulencia de tempestad tsunámica las lanzara al aire, a la boca de la gruta, partes escapaban hacia las afueras, y otras arremolinadas regresaban a la fuente de donde brotaran y resurgían para fundirse en el aire. Pedazos de leños se izaron y formaron trece cruces, ardiendo, una sobresalía sobre las otras por su altura, otra por su oblicuidad, pronto fueron consumidas por las llamas, y las llamas también se desvanecieron y otras retornaron a la pira. El frenético remolino continuó hasta los primeros rayos del alba, hasta la consumación total de los sacros textos y los leños de la pira y quedar libre la mente de imaginerías y fantasmas. Extenuado cayó al lecho y se sumió en un sueño profundo, como en un vacío, carente de imágenes, de sonido, de sensación alguna. Al despertar solo recuerda la quema bíblica, la danza alucinante y la visión fantasmagórica de los dioses y semidioses brotando de los libros, de la llama y de su mente, y desvaneciéndose como humo en el aire. Pues bien, eran humo, moraban en los libros, en lo inerte del fuego y en su imaginación y, de allí, emergieron como por un ritual de invocación para luego evaporarse en la nada.
Dijo para sí: "Libero mi espíritu de estas cadenas que me han lacerado. Ni la más grande hoguera es suficiente para incinerarlas, pero me siento leve al verterlas al fuego, siento que brotan alas por todo mi espíritu y que puedo navegar por los infinitos cielos. Mas sé también que el rescoldo de estos fuegos no será apagado para siempre, quizá en los descansos de mi raudo vuelo sin fin añore estos resplandores postreros, este estertor del carbón ardiendo, emanando humo en su lenta inmersión en el barro del suelo. ¡Alma mía despierta! La realidad es más hermosa que tus sueños. ¡Despierta pronto! ¡Retorna a la conciencia! Desvanece tu ensueño. Libérate de tus pesadillas de cielos e infiernos, vuelve pronto a la realidad. Id presurosa al funeral de dioses y demonios, conviértete pronto en sacerdotisa de la tierra y de la vida. Si sueñas con las estrellas hacedlas templos de peregrinaje para despensa futura que acreciente la terrena felicidad."
link del libro por entregas: Feria Madre (segunda entrega)
gracias por leer, un abrazo.