La Melancolía de un Ciego.
Doy un giro y a mí alrededor solo puedo sentir el silencio y la música que lleva el ritmo de mi sexto sentido. Cada paso que doy, es la conquista de un espacio. No sé por dónde voy, pero si a donde quiero llegar y me guío por la luz que solo puedo percibir en lo más profundo de mi jerigonza. Nunca podre descubrir mi espacio, porque el espacio que conozco no tiene forma ni gravedad. Cierro mis ojos y solo sé que los cierro porque siento unir mis pestañas y al unirlas, me consigo con el mismo espacio…
Puedo recordar en lo más profundo de mis pensamientos, a un gran sabio que dijo una vez, humilde es aquel que bajo un manto de agradecimientos vera su mundo resuelto, porque muchas miradas con ojos del corazón, harán de su vida una eterna conformidad. Y me pregunto?...Puedo ver a mi amigo con los ojos del corazón aun cuando no refleje nada del mundo exterior; si yo no lo puedo ver y él no me puede oír? Y solo recordé las palabras de aquel sabio y estando frente a mi amigo muy suavemente levante mi mano derecha, la puse en su corazón…luego me dirigí a su frente y le hice la Santa Cruz, con gran cuidado tome sus manos y las dirigí a mi pecho y ojos y muy suavemente retorne a mis oídos.
El, entendió mi mensaje y quiso devolverlo justo como yo se lo quería expresar y con voz alta me dijo: Yo también quiero ser tu amigo, puedes confiar en mi tus penas como se las confías a Dios, Siento tu corazón, es sincero, él puede ver más que tus ojos y puede escucharte más que mis oídos.
copiado de reflexiones de la vida misma
