Los médicos también mueren, la casa de un ingeniero civil se cae con un fuerte temblor, y hasta el animo de un gran motivador puede llegar al piso en algunas ocasiones.
No siempre podemos ser buenos en algunas cosas, tenemos nuestros momentos de debilidad, en el que se pone en tela de juicio lo que realmente somos, pero después de un tiempo, llega otro momento en el que se nos sube el ego por nuestro trabajo, y volvemos a tener la esperanza de que nacimos para ello, hasta el momento en que volvamos a tener una recaída y se repita la historia.