UN CUBO DE AGUA
Los discípulos colocan un cubo lleno de agua en precario equilibrio sobre la puerta medio abierta. Se ponen a esperar a quien la empuje y se moje para reírse de él…
Llega el primero. Como buen discípulo del zen, muy atento a todo lo que lo rodea, pasa con cuidado sin rozar la puerta y evita que el cubo caiga.
(Buen zen.)
Llega el segundo. Como mejor discípulo del zen, abre e instantáneamente levanta las manos para agarrar el cubo y no derramar una sola gota de agua.
(Mejor zen.)
Llega el maestro. Empuja la puerta sin más, se moja de arriba abajo y, a carcajadas, se ríe de sí mismo.
(¡Perfecto zen!)