
A lo largo de la historia, la humanidad siempre se ha resistido al cambio y a la aceptación de ideas nuevas. Los textos históricos están llenos de ejemplos. Cuando Galileo descubrió las lunas de Júpiter, los astrónomos de su época se negaron a aceptar su existencia e incluso a mirar esos satélites, pues estaban en conflicto con las creencias aceptadas. Así ocurre ahora entre los seres que duermen aun, es por esto que existen tantas contradicciones de una verdad a otra y salen grupos ya sea espirituales o científicos a tratar de dar explicación a lo que no tiene explicación, simplemente no aceptan que un cambio pueda ser tan radical sin las normas que tienen arraigadas y muchas veces adueñadas, pues les digo el cambio vendrá quieran o no, vendrá para todos.
Ahora recordare algo que ha estado escrito hace muchos años y no se le ha prestado mucha atención, y dice así;
"Si yo hablase lenguas humanas y angelical y no tengo Amor, vengo a ser como metal que resuena o címbalo que retiñe.
Y si tuviese profecía y entendiese todos los misterios y toda ciencia y si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes, y no tengo Amor nada soy.
Y si repartiera todos mis bienes para dar de comer a los pobres y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo Amor, de nada me sirve.
El Amor es sufrido, es benigno, el Amor no tiene envidia, el Amor no es jactancioso, no se envanece, no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor, no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El Amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabaran, y cesaran las lenguas y la ciencia acabara.
Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos; Más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabara.
Cuando Yo era niño, juzgaba como niño, hablaba como niño, pensaba como niño; Mas cuando ya fui hombre, deje lo que era de niño.
Ahora vemos por espejo, oscuramente; Mas entonces varamos cara a cara.
Ahora conozco en parte; Pero entonces conoceré como fui conocido y ahora permanece la fe, la esperanza y el Amor. Estos tres; Pero el mayor de Ellos es el Amor. (Corintio, cap. 13/1.) … El Viajero.