El ser es todo lo que está antes de hacer recuerdos históricos o de los recuerdos futuros, que son mal usados como instrumentos para sacar explicaciones y conclusiones.
Todas las explicaciones y conclusiones se hacen pensando recuerdos.
Los niños viven sin explicarse nada. Viven directamente, sin recordar, sólo o dándose cuenta, variando la intensidad de la atención por causa del tipo de atractivo que ofrecen los encuentros.
Los adultos se mueven por lo que hicieron, vieron hacer, quieren hacer recordando el pasado. O lo quieren por lo que oyeron, y le dijeron.
Siempre se mueven desde el recuerdo pasado, caminando siempre hacia ese mismo pasado. Es donde, les satisface ir?
Necesitan ir a algún sitio, pero solo les sale ir a repetir pasado.
Las palabras que le suenan en el interior y las palabras de los otros mantienen actitudes que varían muy poco.
Dependiendo, casi del todo de las actitudes del recuerdo, las conducta no se modifican, como tampoco las opiniones o juicios.
Siendo la conducta el resultado de la fijaciones, el carácter se convierte en una coraza, como dijera Reich.
La conducta del adulto no nace brillante, inteligente o sabia, producto de la acción del inconsciente profundo e inteligente…
Así el carácter natural haría la biología fuerte y siempre cambiando.