Los hechos humanos que conforman nuestras vidas hallan una resignificación, un sentido trascendental en los procesos que atañen a nuestro Ser Superior.
Quienes son agraciados, acreedores de la Gracia Divina, son aquellos seres humanos que han hallado la trascendencia en los actos humanos.
Quienes no, se sienten desgraciados, sin Gracia, porque no logran ver la trascendencia de lo que les ocurre lo cual los encandena al dolor, al sufrimiento, a la condicionalidad, los apegos, y sobretodo, a no poder ver la Gracia aún en la desgracia.
Quienes son acreedores de la Gracia ¿acaso no se ven expuestos al dolor? pues sí, pero hasta el mismo dolor se vuelve hermoso porque halla un sentido superior donde el dolor es construcción y no destrucción desde la visión del Alma y ese Sentido Superior termina atrayendo a la Misericordia Divina que es la que lo disuelve y sana al ser inferior en su experiencia humana.
Entre ellos, los agraciados y los desgraciados, están los Elegidos.
En la Biblia en Mateo 20:16 dice: "Muchos fueron llamados pero pocos los elegidos."
Otras veces he comentado en mis escritos que los elegidos son aquellos que se eligen a sí mismos porque lo Superior ya los ha elegido.
Hoy, en este día, me observé... Mi ser inferior describe procesos casi faraónicos en empresas aparentemente humanas que si el objetivo no estuviera signado por un quehacer superior, difícilmente podría sustentarlos en el tiempo porque quedaría sin fuerzas en medio de cada viaje: La perseverancia, cualidad del tercer chacra, el plexo solar, que atrae sin pedirlo (*1) al Santo don del Espíritu Santo La Fortaleza, es la que me construye y sé que si mi empresa fuera sólo 3D simplemente temblaría y me paralizaría antes de ni siquiera dar el primer paso porque me resultaría temeraria. Atravesar esa puerta en que el miedo inferior atrae a la fuerza superior moviendo el mundo de la materia, sólo es posible si el ser humano ha podido tener revelación del sentido espiritual que esconden sus actos humanos encuadrados en un Plan Mayor.