La gente recibe una inyección de veneno que lentamente la va matando. Y esa inyección se hace mantenerse fabricando una mente que fabrica incomodidad y malestar, emitiendo ese malestar con contra de sus relacionados y contra sí mismo.
La gente de mente incomoda no conoce el quererse a si mismo y a los otros menos.
Los niño ven a sus adultos en medio de un mar de amarguras y estos amargados transmiten esta amarguras a sus hijos.
El secreto de todo es que hay armada una trampa para que la gente no llegue adquirir una buena mente. Que vivan maltratándose, desunidos y sobre todo ajeno a una consciencia comunitaria y cooperadora. Si no llegan a fabricar una buena mente, menos van a adquirir consciencia de sus actos.
La consciencia solo se consigue cuando la mente es buena.
Hasta que la mente no exprima las sensaciones y le saque el jugo, no hay consciencia clara de nada