1-"La persona que llega es la persona correcta" 2- "Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido" 3- "En cualquier momento que comience es el momento correcto" 4- "Cuando algo termina, termina"
Para comprender claramente la relación que existe entre nuestros pensamientos y nuestros resultados es interesante efectuar el siguiente ejercicio:
1- Identifica un área de tu vida en la que crees que te va bien
2- Identifica un aspecto de tu vida que sientas como un fracaso
Luego, repasa las imágenes mentales, creencias ó ideas que sostienes en ambos casos. No tardarás en llegar a la conclusión de que, por un lado, los contenidos son mayormente optimistas y positivos y por el otro, carecen de esta cualidad. La realidad muestra que “nos convertimos en lo que pensamos”, “somos la manifestación concreta de nuestras creencias más profundas” y “nuestros resultados tienen el mismo tamaño que el de nuestras ideas”. Si somos mezquinos para pensar en nuestros triunfos, él éxito será escaso en nuestra vida. Por el contrario, si imaginamos generosamente lo bueno y positivo para nosotros, entonces iremos encontrando, más fácilmente, prosperidad a lo largo de nuestro camino.
Dice el Maestro Saint Germain: “Cuando el estudiante comprende que aquello en lo que él conecta su atención se le adhiere, que se convierte en él mismo ó (dicho de otro modo) que él se convierte en aquello en que se concentra con toda la intensidad que él emplee, verá la importancia de mantener su atención lejos de todo lo destructivo en la experiencia humana”
De aquí que la regla básica, en este tema, podría ser formulada del siguiente modo:
EN EL CAMPO DEL PODER MENTAL, AQUELLO EN LO QUE NUESTRO PENSAMIENTO SE CONCENTRA Y GRABA (CONSCIENTE ó INCONSCIENTEMENTE) AUMENTA Y SE MULTIPLICA CREANDO LA REALIDAD QUE INEVITABLEMENTE TENDREMOS QUE VIVIR. En consecuencia, nuestras palabras, nuestro discurso y toda nuestra conversación interna reflejan el tipo de pensamientos que han estado activos en nuestra mente.
¿Quieres comprobarlo una vez más? Toma un papel y un lápiz y escribe lo primero que te surja ante la siguiente pregunta: “con qué frases me identifico más?”,“con qué palabras podría describir los aspectos más característicos de mi personalidad?”, “¿cómo califico habitualmente mis resultados?”. Vuelve a leer el inicio de esta nota y establece la relación entre tus pensamientos dominantes y la calidad de tu vida.
Si llegas a la convicción de que tu vida podría ser mejor, entonces puedes considerar la posibilidad de mejorar tus pensamientos ahora mismo. Date el permiso para pensar en positivo y elegir mejor las ideas que vas a grabar en tu mente porque ellas estarán atrayendo el éxito para ti
Condiciones necesarias para instalar este buen hábito:
a) Prestar especial atención al modo en que “redactamos” nuestros pensamientos. En este caso se trata de evitar comenzar la frase con la palabra “NO” Ej. “No quiero tener miedo a…”, “No me gusta estar enferma/o a cada rato…”. Lo adecuado es sustituir este modo de expresión por, siguiendo los ejemplos: “Quiero sentirme segura/o ante…” y “Quiero y decreto buena salud para mí, siempre”. Esto nos lleva al próximo punto.
b) Comprobar que la imagen que se está eligiendo expresa lo que verdaderamente se desea obtener y no lo que se quiere evitar. Si, por ejemplo, se siente rechazo por el exceso de peso reforzar la idea de “odio estar gorda/o” solo hará perpetuar ese estado. En cambio, preguntarse: “¿qué es lo que realmente estoy queriendo decir?”, “¿cuál es mi verdadero objetivo?” nos saca del dilema. Aquí sería: “me gusta verme delgado/a”. Nos pasa frecuentemente, por no darnos cuenta, que dejamos de nombrar lo que es positivo/bueno para nosotros y quedamos adheridos a una lucha con lo que nos desagrada o limita; lucha que termina convirtiéndose en un “polo de atracción improductiva de más de lo mismo”.
c) Finalmente, conjugar la idea en tiempo presente porque es allí donde estamos viviendo continuamente y donde la energía tiene el poder de manifestarse. Tanto el pasado como el futuro representan “ausencia”. Si al pensar lo hacemos “hacia delante” (ej. Voy a conseguir un mejor trabajo…voy a ganar más dinero… etc.”) la energía se desplazará también hacia delante omitiendo su plena actuación en el momento presente. Por tanto, como la orden es para otro momento que el actual, la concreción del resultado queda cesante. Por eso es fundamental recordar que el futuro es un resultado directo del presente; es decir, de acuerdo al tipo de ideas que sembremos aquí- ahora en nuestros archivos mentales será la cualidad del futuro que nos “toque” vivir.
Con estos tres ejes de observación y entrenamiento podrás empezar a depurar tu circuito de pensamientos y si le agregas continuidad a tus intentos verás cómo rápidamente empiezan a cambiar muchas cosas en ti y en tu vida.
Que la Luz Sea tu Guía y tu Corazón la fuerza en tu acción, cada instante, cada día.
Uno crece, cuando no hay vacio de esperanza ni debilitamiento de voluntad, ni perdida de fe. Uno crece cuando acepta la realidad y tiene aplomo de vivirla.
Uno crece, cuando acepta su destino, pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.
Uno crece, asimilando lo que deja por detras, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.
Crece cuando se supera, se valora y sabe dar frutos.
Cuando abre camino, dejando huellas, asimila experiencias... Y siembra raíces.
Cuando se impone metas, sin importarle comentarios ni prejuicios, cuando da ejemplos sin importarle burlas ni desdenes, cuando cumple con su labor, sin importarle los otros pareceres.
Uno crece cuando se es Fuerte por carácter, Sostenido por formación y Sensible por temperamento...
!Y HUMANO por nacimiento !
Uno crece cuando enfrenta el invierno aunque pierda las hojas.
Recoge flores aunque tengan espinas y marca caminos aunque se levante el polvo.
Uno crece cuando es capaz de afianzarse con residuos de ilusiones, capaz de perfumarse con residuos de flores...
Y de encenderse con residuos de amor...!
Uno crece ayudando a sus semejantes, conociéndose a si mismo y dándole a la vida MAS de lo que recibe.
Crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como un águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como un ancla, y se ilumina como estrella.
La mente es una herramienta y has de usarla como tal. Hasta ahora ella te ha estado utilizando a ti, ella ha vivido a través de ti, y no al revés. Es una herramienta que ha cogido el mando pero, esto puede modificarse, eso va a cambiar. En primer lugar, Tú y la mente, no sois lo mismo, tenlo presente. Ahora, puedes reeducarla para utilizarla de forma provechosa y beneficiosa. Cuando se produzcan pensamientos inconscientes y por ello causen algún tipo de sufrimiento, apártalos y redirígelos hacia pensamientos de calidad y conscientes. Con pensamientos de calidad, los actos son de calidad, la actitud es de calidad y las palabras también son de calidad. Habitualmente, al identificarse con los pensamientos que la mente produce, como el recelo, el odio, el rencor, el orgullo, la ira, la vanidad… las palabras, los actos y la actitud interna se ven influenciados por ellos. Mientras se originen este tipo de pensamientos, no inviertas la energía en forma de palabras y actos de manera inconsciente como aquellos pensamientos que ocultan inconsciencia. Mantén una actitud interna tranquila y enriquecedora para todos. No dejes que la mente te utilice y viva a través de ti. Cuando ya no vivas bajo la influencia de esa inconsciencia ni bajo el yugo de la herramienta, entonces utilizarás la mente de forma constructiva y se producirán pensamientos de calidad. Ten en cuenta que lo aquí escrito está explicado de manera que sea entendible para la mente y para que Te impregnes de la consciencia que Es en ellas. Así que, no te apegues a las palabras, experimenta el mensaje.
"Hoy, me dedicaré a la Paz del Mundo que empieza con la mía. Seré tan fuerte que nada podrá perturbar mi paz mental. Hablaré de salud, felicidad, y esperanza a cada persona que encuentre. Veré el lado resplandeciente de cada cosa y seré optimista sobre la vida. Pensaré sólo lo mejor, trabajaré para hacer y esperar sólo lo mejor. Me sentiré tan feliz con el éxito de otros como con el mío propio. No olvidaré los errores del pasado y avanzaré proyectando un mayor logro en el futuro. Invertiré tanto tiempo en mejorarme a mi mismo que no tendré tiempo de criticar a los demás. Seré demasiado fuerte para temer, demasiado benévolo para enojarme y demasiado feliz para preocuparme. Elevaré mi corazón en la fe cada día, para que la máxima felicidad de todas las felicidades se revele en mi vida".