
No hay ni un solo caso en la historia de la humanidad en que el odio haya aportado felicidad a lo seres humanos.
El odio destruye a quienes lo albergan en sus mentes y en sus cuerpos. Si la humanidad se libera de todo el odio, miedo y resentimiento, no aparecería ningún dictador y todo el planeta viviría en PAZ.
La paz en la Tierra sólo tendrá lugar cuando haya paz en el interior de todas las personas.