Entonces dijo: “Ahora hagamos al hombre. Será semejante a nosotros, y tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.”
Cuando Dios creó al hombre,
lo creó semejante a Dios mismo.
Hombre y mujer los creó,
y les dio su bendición:
“Tened muchos, muchos hijos;
llenad el mundo y gobernadlo;
dominad sobre los peces, las aves
y todos los animales que se arrastran.”
Después les dijo: “Mirad, yo os doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso os servirá de alimento. Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.”
Así fue, y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.