
Al conjunto de informaciones acumulada le llamamos conocimiento y a la forma en la cual aplicamos las estrategias para vivir según el conocimiento que tengamos le llamamos Sabiduría sin embargo a diario confundimos estos dos términos y pensamos que uno es sinónimo del otro.
Muchas veces aquellas personas que tienen más informaciones acumuladas que el promedio entienden que han llegado a cierta plenitud y que eso les coloca con ventaja frente a los demás, y en efecto es así, pues el conocimiento abre fronteras y limita a la más mínima expresión las posibilidades del ardid del contrario. Por mucho tiempo prima la frase que reza "la información es poder", en alusión a que una persona bien informada (con basto conocimiento sobre un tema especifico) puede utilizar a su antojo dichos datos, frente a un público ignorante sobre ese punto.
Debemos asumir el conocimiento con humildad, pues viéndolo desde otro punto de el conocimiento nos engrandece, cuando en verdad debe humillarnos, en lo particular me siento humillado cuando aprendo algo nuevo. Aprenderlo es excitante, saber que existe es fascinante, tener el privilegio de poseerlo en nuestro intelecto es invaluable, sin embargo nunca pensamos sobre lo ignorante que hemos sido antes de saber que eso existía. Si analizáramos bien, en lugar de creernos superiores a quienes no tienen el conocimiento que poseemos nosotros, debemos sentirnos en desventaja con aquellos que lo tienen superior, porque ellos aprendieron hace mucho lo que nosotros acabamos conocer. Nos llevan la ventaja de saberlo y mucho más de saberlo primero, pues siempre habrá personas que conocieron antes lo que yo estoy aprendiendo ahora, sin embargo la diferencia siempre será la aplicación de ese conocimiento y eso justo será un fruto de la sabiduría cosechada con los años y las profundas aplicaciones y experiencias. El conocimiento sin sabiduría no es más que información acumulada, es como tener muchas balas en las manos y estar rodeados de los enemigos sin tener una pistola con que dispararlas.