Posted by Juan Ramón Orantes Bravo on 5 January, 2013
Perplejo ante mi propia necedad decido levantarme a media noche.
Imágenes de multitud de pequeños textos, junto a ellos infinidad de misteriosas puertas abiertas y ante esto una maraña de pensamientos compulsivos. Paralelamente se libra otra batalla en mi cuerpo; aunque seguramente se trata de la misma, lo cual me hace pensar en un patente desequilibrio cuerpo-mente.
No doy crédito, una vez más………………………… Los conocimientos están ahí, las puertas están abiertas y la necesidad de usarlos es inminente. Tan solo esa maraña de pensamientos banales, que aparentemente de dos escobonazos, cual polvorienta telaraña, podría eliminar.
Yo mismo y con la intención de animar a la sabiduría escribí cierto día:
Asido firmemente a la cola de la voluntad camino evitando a los placeres; a esos placeres rellenos de oculto e inherente sufrimiento. Camino pues evitando el sufrimiento, practicando la serena moderación, la sencillez silenciosa. Por el camino del medio.
Lo bueno de escribir reflexiones y dejarlas ahí, es el poder recuperarlas y darte cuenta de lo gilipollas que puedes llegar a ser. Se conoce que no estaba tan firmemente asido a la voluntad o quizá al utilizar a una nube como metáfora me equivoqué y su cola se deshizo en mi mano, en fin, esta madrugada recurro al escobón, algo más rústico y familiar para darme otra oportunidad de enmienda.