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El Yo Soy
Posted by Anni Besant on 16 January, 2013
La puerta para la vida consciente es el Yo Soy, estar en la presencia del intemporal y eterno momento.
El Yo Soy es nuestra auténtica y verdadera naturaleza, nuestro Ser transpersonal y
espiritual, es quienes somos en realidad, sin juicios, libres de toda limitación y
catalogación, la presencia absoluta, el Ser puro.
El Yo Soy es quien percibe, es el que contempla las formas temporales, el que contempla el
mundo.
Todo está en continuo movimiento, todas las cosas, todas las formas y todos los seres
vienen y van, lo que queda y permanece siempre presente es quien lo percibe, el Yo soy.
Nuestro auténtico Ser no está en el mundo que contemplamos, sino que es él el que
contempla al mundo.
Si queremos comprender el Yo Soy hemos de desidentificamos de lo que nos rodea y de lo
que experimentamos. Cuando toda identificación con el tiempo y las formas han perdido
su importancia deshaciéndose en el espacio de la presencia y cuando nuestra identidad ya
no se basa en el Yo (la persona), entonces entramos en el espacio de la quietud y lo que
queda es la presencia absoluta, el Yo Soy.
Para “llegar” a este estado del Ser, para que se haga realidad, es necesario pasar por un
proceso contemplativo y meditativo. En este proceso se disuelven todas las formas y todos
los objetos, y lo que queda es el Yo Soy, la presencia absoluta, la bondad esencial, la luz de
Dios, el Tao, el Ser. Esta realización y el camino hacia ella, es el Camino de la Sabiduría.
Para entender esto podemos hacer un pequeño ejercicio; ahora, en este momento, el Yo Soy
es el que presencia, nos percibimos a nosotros y al entorno. Pues bien, hace diez minutos,
lo que estaba presenciando nuestra experiencia también era el Yo Soy, del mismo modo
que hace una hora o diez horas. Los objetos, las situaciones, los pensamientos y los
sentimientos eran diferentes, el contenido del momento cambia y lo que permanece y
queda inalterable es el Yo Soy, el que percibe. El mismo que estuvo hace un año, hace diez
o hace veinte es el Yo Soy/la presencia absoluta.
Podemos sentirlo, está dentro de nosotros. Esta presencia, el Yo Soy, está siempre presente.
Todas las formas y objetos cambian constantemente, lo que siempre permanece es el Yo
Soy, y comprender esto es de vital importancia. No somos los pensamientos, ni los
sentimientos que experimentamos, por- que no somos lo que percibimos. No somos el
cuerpo que percibimos, somos la presencia absoluta que percibe este cuerpo.
Y lo realmente emocionante es que el Yo Soy es universal e intemporal; va más allá de
nuestra identidad en el tiempo y en el espacio, y totalmente independiente de la imagen
creada por el ego. La presencia absoluta, nuestro auténtico Ser, el Yo Soy, estuvo siempre
presente, hace 30, 300, 3.000 o 3 millones de años, ya estuvo presente cuando el universo
comenzó. El Yo Soy es lo único que realmente existe, el resto son modificaciones de esta
realidad, un movimiento temporal en el espacio de la presencia, en el Aquí y Ahora.
Todo sufrimiento es la interpretación errónea del Yo Soy; la confusión del Yo Soy con las
formas internas o externas.
Nos identificamos con la imagen que hemos creado (el Yo) con nuestro cuerpo,
sentimientos, posesiones, etc., y esta identificación siempre nos causa inevitablemente
sufrimiento.
Todos los objetos, todas las formas vienen, se quedan un tiempo y finalmente se disuelven
otra vez en el movimiento del tiempo y lo que queda, es siempre el Yo Soy. Cuando nos
reconocemos tal como somos, sin filtros mentales, entramos en el espacio de la presencia
absoluta; en esta conciencia reconocemos que no hay un yo separado, no hay nada suelto
en el universo; solo existe el Ser y el Ser es el Yo Soy. Este Yo Soy eres tú, yo, nosotros, las
plantas, los anima- les, la naturaleza y todo lo que existe.
Conectarse conscientemente con el Yo Soy, es el Camino de la Sabiduría. Es un camino
fundamental y sencillo, aunque nos parezca que está repleto de obstáculos y dificultades
(esto simplemente es lo que parece cuando queremos entenderlo con la mente). Lo único
que tenemos que hacer, sin desvíos y de forma directa, es ser consciente del Yo Soy y
entrar en el espacio de la presencia absoluta.
Este simple reconocer del Yo Soy es el centro de todo trabajo espiritual, es reconocer la
unidad de la vida.
No es necesario hacerlo más complicado de lo que es. Continuamente estamos en
presencia y presenciando lo que es y cuando lo olvidamos, cuando pensamos que hemos
falla- do, el que lo percibe es el Yo Soy. De este modo, todo absolutamente todo nos enseña
quiénes somos. Este es un camino infalible para tomar conciencia.
Hagas lo que hagas y vivas la circunstancias que vivas, si vives desde el espacio de la
presencia absoluta, desde el Yo Soy, vivirás en un estado de dicha.
Vivir en este estado natural de gracia requiere una preparación, esto es lo único que
podemos hacer, preparar el terreno y en su debido momento obtendremos la realización
del Yo Soy.
info@karstenramser.net
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