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jueves, 17 de enero de 2013

El Yo Soy

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El Yo Soy

La puerta para la vida consciente es el Yo Soy, estar en la presencia del intemporal y eterno momento.

El Yo Soy es nuestra auténtica y verdadera naturaleza, nuestro Ser transpersonal y

espiritual, es quienes somos en realidad, sin juicios, libres de toda limitación y

catalogación, la presencia absoluta, el Ser puro.

El Yo Soy es quien percibe, es el que contempla las formas temporales, el que contempla el

mundo.

Todo está en continuo movimiento, todas las cosas, todas las formas y todos los seres

vienen y van, lo que queda y permanece siempre presente es quien lo percibe, el Yo soy.

Nuestro auténtico Ser no está en el mundo que contemplamos, sino que es él el que

contempla al mundo.

Si queremos comprender el Yo Soy hemos de desidentificamos de lo que nos rodea y de lo

que experimentamos. Cuando toda identificación con el tiempo y las formas han perdido

su importancia deshaciéndose en el espacio de la presencia y cuando nuestra identidad ya

no se basa en el Yo (la persona), entonces entramos en el espacio de la quietud y lo que

queda es la presencia absoluta, el Yo Soy.

Para “llegar” a este estado del Ser, para que se haga realidad, es necesario pasar por un

proceso contemplativo y meditativo. En este proceso se disuelven todas las formas y todos

los objetos, y lo que queda es el Yo Soy, la presencia absoluta, la bondad esencial, la luz de

Dios, el Tao, el Ser. Esta realización y el camino hacia ella, es el Camino de la Sabiduría.

Para entender esto podemos hacer un pequeño ejercicio; ahora, en este momento, el Yo Soy

es el que presencia, nos percibimos a nosotros y al entorno. Pues bien, hace diez minutos,

lo que estaba presenciando nuestra experiencia también era el Yo Soy, del mismo modo

que hace una hora o diez horas. Los objetos, las situaciones, los pensamientos y los

sentimientos eran diferentes, el contenido del momento cambia y lo que permanece y

queda inalterable es el Yo Soy, el que percibe. El mismo que estuvo hace un año, hace diez

o hace veinte es el Yo Soy/la presencia absoluta.

Podemos sentirlo, está dentro de nosotros. Esta presencia, el Yo Soy, está siempre presente.

Todas las formas y objetos cambian constantemente, lo que siempre permanece es el Yo

Soy, y comprender esto es de vital importancia. No somos los pensamientos, ni los

sentimientos que experimentamos, por- que no somos lo que percibimos. No somos el

cuerpo que percibimos, somos la presencia absoluta que percibe este cuerpo.

Y lo realmente emocionante es que el Yo Soy es universal e intemporal; va más allá de

nuestra identidad en el tiempo y en el espacio, y totalmente independiente de la imagen

creada por el ego. La presencia absoluta, nuestro auténtico Ser, el Yo Soy, estuvo siempre

presente, hace 30, 300, 3.000 o 3 millones de años, ya estuvo presente cuando el universo

comenzó. El Yo Soy es lo único que realmente existe, el resto son modificaciones de esta

realidad, un movimiento temporal en el espacio de la presencia, en el Aquí y Ahora.

Todo sufrimiento es la interpretación errónea del Yo Soy; la confusión del Yo Soy con las

formas internas o externas.

Nos identificamos con la imagen que hemos creado (el Yo) con nuestro cuerpo,

sentimientos, posesiones, etc., y esta identificación siempre nos causa inevitablemente

sufrimiento.

Todos los objetos, todas las formas vienen, se quedan un tiempo y finalmente se disuelven

otra vez en el movimiento del tiempo y lo que queda, es siempre el Yo Soy. Cuando nos

reconocemos tal como somos, sin filtros mentales, entramos en el espacio de la presencia

absoluta; en esta conciencia reconocemos que no hay un yo separado, no hay nada suelto

en el universo; solo existe el Ser y el Ser es el Yo Soy. Este Yo Soy eres tú, yo, nosotros, las

plantas, los anima- les, la naturaleza y todo lo que existe.

Conectarse conscientemente con el Yo Soy, es el Camino de la Sabiduría. Es un camino

fundamental y sencillo, aunque nos parezca que está repleto de obstáculos y dificultades

(esto simplemente es lo que parece cuando queremos entenderlo con la mente). Lo único

que tenemos que hacer, sin desvíos y de forma directa, es ser consciente del Yo Soy y

entrar en el espacio de la presencia absoluta.

Este simple reconocer del Yo Soy es el centro de todo trabajo espiritual, es reconocer la

unidad de la vida.

No es necesario hacerlo más complicado de lo que es. Continuamente estamos en

presencia y presenciando lo que es y cuando lo olvidamos, cuando pensamos que hemos

falla- do, el que lo percibe es el Yo Soy. De este modo, todo absolutamente todo nos enseña

quiénes somos. Este es un camino infalible para tomar conciencia.

Hagas lo que hagas y vivas la circunstancias que vivas, si vives desde el espacio de la

presencia absoluta, desde el Yo Soy, vivirás en un estado de dicha.

Vivir en este estado natural de gracia requiere una preparación, esto es lo único que

podemos hacer, preparar el terreno y en su debido momento obtendremos la realización

del Yo Soy.

info@karstenramser.net