Cuando era pequeño se puso de moda la idea de que el que respondiera rápido era el mejor, que el que tardara en hacerlo. Confieso que fui apresado por esa conclusión y ahora veo que es la forma en que se produce un atrapamiento automático en lo que se sabe.
La información domina al informado. En una palabra no hay espacio para la reflexión.
Se debe dar un aviso: Eso indica que se da un espacio para el aprender. No es para corregir algo, porque si así se hiciera se usaría la base de dato vieja para reglamentar la nueva posibilidad.
De modo que se mira para que haya contemplación de los datos sin selección.
Si no hubiera selección el ego queda sin papel ni protagonismo.
Interesa ver y que de ahí vaya, cada uno, llenándose del todo; de esa visión que se convierte un foco de atracción de la existencia completa, que solo está a la espera a que se le retire para el provecho de todos.
La riqueza está ahí y la llave se llama C.E. = callada espera, mirando, oyendo, sintiendo, oliendo y degustando.