Posted by María Esperanza Pérez Conde on 26 December, 2012
La Navidad es un estado del Ser, palpitando en cada corazón y la reflejamos en estas fechas: Donde la apertura, la tolerancia, la alegría y el compartir se ve proyectado en nuestras acciones y nos hace sentir tan bien…Y eso sucede porque cada uno es parte del otro y todos somos parte de Dios, ese Dios interno que palpita dentro nuestro…Cuando comprendamos que Dios mora en cada uno, dejaremos de percibirnos como extraños y asumiremos que en esta experiencia de Vida, a la que vinimos por elección propia, es la que escogimos para manifestar a Dios; y todas las experiencias son necesarias, para llegar a ese estado de unidad plena llamada “Iluminación”. El Amor es el sentimiento de mayor vibración y que más cohesiona al Ser con el Todo, es nuestro estado natural en esencia, sin embargo cada emoción que nos llega es importante vivenciarla y experimentarla sin juzgarla, para así completar la experiencia a la que vinimos, y cada uno de nosotros elegimos por libre albedrio la experiencia de la vida actual y a través de esas experiencias, llegamos a la comprensión de Dios. Cuando nacemos sin temores a nuevas y sinceras formas de relacionarnos, de organización, de convivencia y dejamos libremente que en nuestro ser irrumpa la fuerza transformadora de la luz que integra toda oscuridad y penumbra. Navidad es encuentro con uno mismo, es sentir la magia que permite quitar los velos de todo lo ilusorio que nos separa y vernos en nuestro verdadero prisma. Permitamos que fluya el Amor, seamos comprensivos y generosos con los demás en esa misma medida lo somos con nosotros. Una vez más, con la llegada de la Navidad, la vida palpita en sentimientos fraternos, y una mágica inocencia despierta en nuestro interior, permitamos que sea día con día, en un estado natural permanente. Amados amigos. les deseo una Navidad y un Año Nuevo lleno de plenitud, en Paz, feliz, próspero, en Amor y en comunión con su familia y allegados. Que las bendiciones del Cielo se repartan en su vida como el Maná dulce y abundante. Los abrazo con toda la fuerza de mi Amor. Espe