Posted by eva borrego esquivel on 3 November, 2012
Tu pensamiento es como una piedra cayendo
"Os encontráis en la parte más alta de una torre, y sostenéis una piedra en la mano. Podéis guardar esta piedra en la mano o dejarla caer. Si la dejáis caer, de inmediato escapa de vuestro control, porque de inmediato entran en acción dos leyes físicas: la de la gravedad y la del movimiento acelerado. En efecto, no sólo cae la piedra, sino que a medida que va cayendo su velocidad se acelera. Traslademos esta ley del movimiento al plano psíquico. Cualquier pensamiento, cualquier sentimiento, cualquier acto es como una piedra que dejáis caer en el océano de energías; y el movimiento es irreversible, no podéis ni detenerlo, ni aminorar su velocidad, al contrario, cada vez se acelera más. Esto explica porque, si os abandonáis a malos pensamientos y malos sentimientos, o actos reprensibles, os veréis inevitablemente arrastrados por un camino cada vez más peligroso. Pero como las leyes por sí mismas son neutras, funcionan tanto para el bien como para el mal. Así pues, si tomáis hoy una resolución correcta, ésta obedecerá también a las dos leyes de gravitación y del movimiento acelerado. Decidís, por ejemplo, no encolerizaros más frente a la menor contrariedad. Es como si dejarais caer una piedra. Primero no irá muy deprisa, no tendréis la sensación de haber hecho mucho progreso; pero al cabo de algún tiempo, cada vez os será más fácil dominaros." Omraam Mikhaël Aïvanhov
Posted by eva borrego esquivel on 3 November, 2012
Ver la realidad verdadera
Si estamos en un camino espiritual, vamos a luchar. No es fácil. Es difícil abandonar nuestros miedos, es difícil dejar de ser celoso, es difícil trabajar constantemente en nosotros mismos. Y la parte más difícil es ver, ver la realidad verdadera. ¿Cuán a menudo vemos en retrospectiva una amistad o una relación, y pensamos “¿Qué vi en esa persona?”? La verdad es que nosotros no vemos. Como dice en el Zóhar, el texto fundamental de la Kabbalah, “los ojos no pueden comprender todo“. Esto es porque estamos atrapados en el momento, atrapados en la ilusión de los cinco sentidos. Entonces, ¿cuál es la respuesta? ¿Cómo salimos de esta trampa? Removiendo las capas de nuestro ego. Mi padre y maestro, el Kabbalista Rav Berg, dice que nuestra alma es como una lámpara que cubrimos con mantas. La naturaleza de nuestro ego oculta la Luz dentro de nosotros. Yo, yo, yo, yo, yo. “No puedo creer que me haya dicho eso”, “¿Qué pensarán de mí?”, “Mírenme, soy genial”, “Mírenme, soy patético”. Estar obsesionados con nosotros mismos evita que veamos lo que está sucediendo realmente. Sólo cuando eliminamos a nuestro ego, parte por parte, somos capaces de ver la verdad en situaciones y en personas. El secreto es ver a los demás primero y a nosotros en segundo lugar. Sólo entonces, podemos tener el mérito de superar las limitaciones de nuestros cinco sentidos y encender nuestro sexto sentido. ¿Qué es el sexto sentido exactamente? Es la capacidad de ver algo que nunca antes hayamos visto, obtener la respuesta, de forma repentina, a preguntas que nos hemos estado formulando constantemente. Después todo, ¿qué es la Kabbalah? Es aprender a recibir. Y no recibimos mediante el intelecto, sino mediante la conexión con la Luz. Esta semana, las fuerzas del universo están impulsándonos a ver nuestro propósito, a percibir lo que se nos escapa normalmente. Nos están dando una oportunidad de ver aquello ante lo cual estamos cegados generalmente, con tan sólo abandonar a nuestro ego. Las siguientes herramientas pueden ayudarnos a conectar con esta influencia positiva: Compartir transformador Salir de nuestra zona de confort Eliminar las intenciones ocultas Y, como siempre, escanear el Zóhar y los 72 Nombres de Dios son nuestros aliados en la batalla por experimentar la dicha que nuestro Creador tenía destinada para nosotros. Inténtalo, te gustará lo que verás. Todo lo mejor, Yehuda
Posted by eva borrego esquivel on 3 November, 2012
Ayuda a los humanos
"Siempre debéis tener en vuestro pensamiento un lugar para los demás. Porque cada vez que no actuáis tan bien como podríais, hay algo en algún lugar del mundo que se oscurece, comprometido por vuestra falta. Y obrar bien no significa necesariamente aportar una ayuda material, no, sino pensar en las consecuencias que vuestros pensamientos, vuestros sentimientos, vuestros actos, vuestras intenciones pueden tener en los seres. ¡Hay tantas posibilidades para ayudar a los humanos! Éstas son las posibilidades que debéis encontrar sabiendo que, del bien que hacéis, nada se pierde. Una vez lo habéis hecho, ya no penséis más en él, y sobre todo no esperéis nada a cambio. Sed como el sol que da luz, calienta y vivifica a todas las criaturas: no se pregunta si ellas le están agradecidas." Omraam Mikhaël Aïvanhov